Imagina que contratas a un ayudante que lleva un diario de todo lo que ve en tu casa: cada cuarto en el que entró, cada cajón que abrió, cada nota que leyó. Ahora imagina que alguien se mete a la empresa que guarda ese diario. Warp dice que eso es más o menos lo que les pasó a algunos de sus usuarios, y su primera lectura es que los ladrones pudieron ser un enjambre de agentes de IA. Puede que unos bots se hayan metido para leer lo que otros bots vieron.
Por eso es un gran problema: el diario de un ayudante de IA es un mapa de toda tu casa digital. Warp actuó rápido, avisó a los usuarios y llamó a investigadores, pero todavía no ha dicho qué había en esos diarios, y los detalles siguen siendo preliminares. Cada empresa que guarda esos registros es otra puerta que alguien puede probar, y ahora quienes prueban las puertas también podrían ser máquinas.
